Muchas personas alrededor del mundo utilizan hasta el sol de hoy modelos de lenguaje basados en inteligencia artificial, esto para obtener diagnósticos y diseñar planes de acción (es decir tratamientos) frente a patologías, enfermedades (tanto agudas como crónicas), condiciones médicas físicas y problemas de salud mental. También recurren a estas herramientas para elaborar planes de dieta, recibir recomendaciones de cuidado personal (por ejemplo el skincare). En sintesis acuden en busca de estrategias para mejorar el bienestar tocando muchas dimensiones de su vida y costumbres a nivel cotidiano. El problema es que la falta de un debido acompañamiento profesional, en muchos casos deriva en decisiones subóptimas, ya sean intervenciones que no generan efecto, hasta acciones que, en muchos casos, agravan la condición inicial de la persona, y afectan negativamente su calidad de vida en un sentido íntegro.