Desde que empecé a utilizar inteligencias artificiales, especialmente ChatGPT, he notado un impacto positivo en mi vida académica y personal. En el ámbito académico, me ha resultado muy útil para organizar y conectar mejor mis ideas al momento de escribir. Muchas veces tengo claros los conceptos que quiero expresar, pero la IA me ayuda a estructurarlos con mayor claridad y a hacer correcciones de estilo, lo que mejora la calidad de mis textos. Esto es particularmente importante para mí porque, por mis carreras, debo leer una gran cantidad de material y producir distintos tipos de escritos, por lo que contar con una herramienta que me ayude a sintetizar y ordenar la información facilita mucho mi proceso de trabajo.
Además, también utilizo herramientas como NotebookLM, que me permiten trabajar con textos y fuentes de manera más organizada. Este tipo de aplicaciones me ayuda a procesar lecturas largas, identificar ideas principales y relacionar conceptos, lo que hace más eficiente el tiempo que dedico al estudio.
Por otro lado, el uso de la inteligencia artificial también me ha servido en situaciones de la vida cotidiana. Por ejemplo, cuando necesito hacer un reclamo a una empresa o presentar una queja formal, puedo pedirle a la IA que me explique el paso a paso de lo que debo hacer o que me ayude a redactar el mensaje de manera clara y adecuada. Esto me da más seguridad al momento de comunicarme y me permite expresar mejor mis argumentos. En ese sentido, la IA no solo ha transformado la manera en que estudio y escribo, sino también la forma en que enfrento pequeñas gestiones o problemas diarios, convirtiéndose en una herramienta de apoyo práctico en distintos aspectos de mi vida.